Del poder de la escuela al poder hacer escuela

Inscripción abierta

Presentación

Coordinadoras/es acádemicos: Silvia Duschatzky y Pablo Rodriguez.

Es moneda corriente afirmar que la escuela moderna tuvo un poder que ahora no tiene, que está en crisis. Se puede decir que la eficacia de la escuela, cualquiera haya sido, consistía en el poder que detentaba para educar y que las transformaciones del último medio siglo (tecnológicas, pedagógicas, culturales, sociales) han minado ese poder. Por lo tanto, sin ese poder, la escuela sería impotente. Sin embargo, la idea de este curso intensivo es invertir la fórmula. Sostener que la escuela es ante todo algo que se hace, que no tiene un poder sino que lo genera por las operaciones que realiza en su interior y en relación con un exterior. Lo que entró en crisis son esas operaciones, y eso le hizo perder poder. Por eso hablamos de “hacer escuela”, de recuperar procesos que le darán un poder que ya no será el del pasado, vinculado con las formas clásicas de la modernidad. Así, el poder que tenía la escuela, como sustantivo y estructura, muta en el poder, ahora como verbo y acción, ya no como una posesión (“tener”) sino como una posibilidad, un hacer.

Para esto queremos vertebrar una serie de reflexiones utilizando como guía el pensamiento del filósofo francés Gilbert Simondon, uno de los hallazgos en el ámbito de la teoría social de los últimos 20 años. Influyente en varios autores clave de la filosofía contemporánea, como G.Deleuze, M.Lazzarato, F.Berardi y G.Agamben, entre otros, Simondon, en primer lugar, elaboró a fines de los años ’50 una compleja teoría de la individuación en la que discute el modo en que se constituyen los individuos y las instituciones en la modernidad. En segundo lugar, Simondon ha sido un pensador del devenir, anticipándose a lo que será un tema central de la filosofía contemporánea, y es sobre la base de la consideración del devenir que disecciona el problema de la individuación. En tercer lugar, la individuación y el devenir se relacionan para Simondon con la institución educativa en la medida en que la escuela se plantea como territorio propicio para investigar costados insospechados de relación social en tiempos de enorme tembladeral de grandes relatos. De hecho, Simondon elaboró en base a esta elaboración ambiciosos planes educativos que contienen potentes ideas para pensar el presente. Finalmente, Simondon ha pensado las normas desde una perspectiva que atiende a la moral y a la ética de acuerdo a las cuestiones anteriormente planteadas: el devenir, la individuación y la educación.

Destinatario/as

Docentes, directivos, supervisores, preceptores, miembros de equipos de orientación escolar, profesionales vinculados al campo educativo, trabajadores socio-comunitarios.