Clínica de situaciones en la escuela: escribir las prácticas, construir problemas, investigar modos de intervención


Problemas de trabajo:

1. Escribir las prácticas o practicar la escritura.

¿Qué valor tienen los relatos de sucesos escolares? ¿Qué es “analizar una situación? ¿Cómo escribir lo que nos pasas sin caer en anecdotismos o automáticas emotividades?
Sostenemos que la operación de pensamiento comienza a tener lugar en el acto de la escritura.
Apostamos a un análisis que rompa con la separación sujeto/objeto como también afectos/ conceptos. Pensar es transformar lo que sabíamos y transformar lo que vivimos.
Cartografiar las prácticas es el procedimiento que al tiempo que desmitifica nombres y sentidos elabora nuevas imágenes, otras nominaciones que son más que interpretaciones. Nominaciones que abren surcos de otras maneras de estar.

2. Tener problemas o volverse problema. Preguntas falsas y verdaderas  la construcción del problema.

¿Qué hace a un problema? ¿qué valor tienen los problemas en la escuela?
Nuestro tiempo en las escuelas transcurren medio de situaciones problemáticas.
El afuera de “lo escolar” se presenta como aquello que atenta al acontecer de la gramática institucional. La representación escolar hace que los problemas sean percibidos como déficits en la medida en que desbordan las significaciones acuñadas.
Si el problema viene de afuera, no estamos en problemas. El afuera que nos toma es una señal pero el problema implicado ahí exige una formulación. Nuestras significaciones entran a tambalearse y el pensamiento experimenta un movimiento activo al entrar en relación con el afuera, un afuera que nada tiene que ver con una exterioridad espacial, una lejanía, sino con lo que difiere de lo pensado, con su diferencia.
Por lo tanto el problema no viene dado, el problema es en efecto un asunto de creación. En esta perspectiva, el pensamiento no lo es de las soluciones sino del modo en que determinamos los problemas.

3. Investigar inter-venciones. La construcción colectiva de la intervención.

La cotidianidad escolar pide permanentemente intervención, que se “haga algo”, “que alguien haga algo para que los problemas se resuelvan”. Intervenir equivaldría a un accionar desde una exterioridad que efectúe un hacer que muchas veces proviene de la ejecución de ciertos protocolos o procedimientos diseñados a priori de las situación,  hay un saber que sabe, valga la redundancia, y se aplica esperando ciertos resultados.
En el marco de este seminario, la potencia de una intervención está justamente en desorientar a nuestras expectativas. Intervenir no requiere de un sistema de posiciones fijas, ni de un saber experto. No se busca, sucede si leemos las fuerzas que están en el ambiente y damos con la propensión para expandirlas.
La inter-vención sucede entre cuerpos atraídos por probar lo que desconocen,  no se planifica, no se anticipa. Es un efecto de formas de estar entre las cosas.

Escribir las prácticas, formular preguntas, construir problemas, pensar intervenciones son tareas que se piensan juntas, se derivan unas de otras, se implican mutuamente. Esto fundamenta la estructura del programa y la organización temporal de las actividades.