Conflictos y cooperación en el uso del agua


En los últimos tiempos, se viene alertando sobre la amenaza que plantea para la producción de alimentos y la profundización de las diferencias entre ricos y pobres el hecho de que disminuya el agua en cantidad y calidad. Sin embargo, es necesario señalar que este problema no es nuevo. Escasez relativa de agua ha habido siempre. Desde el punto de vista hidrográfico la distribución de este recurso sobre la corteza terrestre ha sido y es desigual y cambiante. A la vez, su distribución en el tiempo presenta oscilaciones, pulsos y variaciones de distinta intensidad y permanencia.

Pero la presencia o no de agua es sólo el punto de partida. Lo que transforma esta disponibilidad en problema es quién la aprovecha, quién la transforma y distribuye, quién se beneficia al disponer de ella. Las sociedades, a través de la historia, se han ubicado allí donde el agua se presentaba espontáneamente de manera más accesible. Luego fueron modificando su configuración, volumen y dinámica en función de objetivos económicos y capacidad técnica. Finalmente, allí donde el agua era escasa fue transportada toda vez que la finalidad a cumplir justificaba el esfuerzo.

¿Qué ha quedado de aquel bien alguna vez tipificado como “libre”? Lo que hoy se nos ofrece para beber pasa por procesos de transformación muy diversos, y lo que finalmente elegimos para tomar está más condicionado por la propaganda masiva, la moda, la disponibilidad de dinero, los servicios públicos del lugar en donde vivimos y el nivel social dentro del cual nos inscribimos, que por la propia sed. La necesidad de agua es una necesidad social, que supera ampliamente la necesidad vital, la necesidad necesaria de Agnes Heller (1986). De igual manera, ya no son libres ni la accesibilidad a las riberas de mares, ríos y lagunas, ni la navegación, como lo consagraba la anterior Constitución Nacional. El tributo al tránsito ha regresado de tiempos históricos y se interpone entre nosotros y el acceso a una playa o a la navegación por las vías fluviales.

El paso de un recurso libre a un bien que tiene propietario da lugar a múltiples conflictos entre quienes necesitan y quienes poseen. Tanto la resolución como la prevención de estos conflictos han sido enmarcados por los organismos internacionales expertos en una propuesta de gestión particular (integrada) basada en la forma en que la hidrología señala que se organiza físicamente el agua en la superficie terrestre: la cuenca hidrográfica.

Objetivos

  1. Mejorar el conocimiento en relación a la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos.
  2. Mejorar la comprensión del proceso de transformación del conflicto y proporcionar herramientas para la  negociación.
  3. Fortalecer la diplomacia regional relativa a los recursos hídricos.
  4. Experimentar una modalidad de formación virtual en relación a la GIRH y Prevención.

Destinatarios

Está dirigido a todos aquellos interesados en abordar y resolver conflictos sociales emergentes de problemas ambientales, entre otros: gestores sociourbanos, mediadores, ambientalistas, agentes comunitarios, funcionarios públicos y privados, decisores políticos, directivos o integrantes de instituciones gubernamentales y no gubernamentales; comunicadores, legisladores, empresarios, investigadores, profesionales y académicos, institutos educativos, universidades, miembros de la comunidad en general.
Los aspirantes deberán demostrar su interés por los problemas sociales de origen ambiental, disposición abierta hacia el trabajo en equipo, buena capacidad y aptitud hacia la comunicación y motivación para el diseño estratégico y la gestión participativa multidisciplinar.

Aclaración: Si bien este curso es el primero del Diploma Superior en Conflictos Ambientales y Planificación Participativa puede  realizarse en forma individual, como curso de posgrado.