Daniel Azpiazu (1948-2011), presente

Por Victoria Basualdo (AEyT de FLACSO-CONICET)

El pasado jueves 30 de agosto, día de la histórica y emocionante marcha en defensa de la universidad pública y gratuita que inundó las calles enfrentando la lluvia, el frío y el viento, se cumplieron siete años de la partida de un economista, profesor e investigador que fue un auténtico maestro de generaciones y una columna del Área de Economía y Tecnología de FLACSO Argentina. Muchas palabras se han dicho y escrito sobre él en estos años en distintos puntos del país y más allá, y esta pequeña nota no tiene otro objetivo que seguir transitando esa senda de profundo agradecimiento y reconocimiento a quien muchos/as sentimos presente como un ejemplo insustituible en la compleja tarea de la investigación académica, la comprensión de la realidad y también su transformación.

Daniel Azpiazu nació el 24 de enero de 1948. Se recibió en  1965 de Perito Mercantil en la Escuela Nacional de Comercio Nº 3 “Hipólito Vieytes” y en 1971 culminó la Licenciatura en Economía en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. En 1973 viajó a Santiago de Chile para realizar un curso de especialización en Planificación Regional en ILPES y entre 1974 y 1976 llevó adelante cursos de especialización en el Instituto de Desarrollo Económico y Social en Buenos Aires. En esos años tan vibrantes en términos políticos y sociales, combinó su pasión por el estudio con una tarea militante alineada con su formación marxista y una trayectoria laboral interesante que le permitió ir acumulando conocimiento sectorial y adquirir herramientas de análisis en dependencias estatales especializadas. Entre 1970 y 1973 trabajó como asesor técnico-económico en el Departamento de Industria y Minería del Consejo Nacional de Desarrollo (CONADE) y entre 1973 y 1974 fue asesor en el Área de Investigación y Desarrollo Industrial en la Secretaría de Estado de Desarrollo Industrial, donde tuvo a su cargo la elaboración de diagnósticos de distintos sectores industriales. Entre 1974 y 1977 trabajó en el Instituto Nacional de Planificación Económica (INPE), donde fue analista principal de la Dirección de Sectores Productivos.

El golpe del 24 de marzo de 1976 fue el puntapié de una dictadura que tuvo un impacto directo en los ámbitos científicos, universitarios y estatales, desplegando un proceso represivo feroz sobre sus diversos ámbitos de pertenencia. Esto no sólo forzó su salida de los puestos estatales previos y la búsqueda de opciones para sobrevivir, sino que lo sometió a un proceso de fuerte persecución política que causó la muerte, la prisión y el exilio de colegas y compañeros/as muy queridos/as, al que logró sobrevivir con enormes costos personales. Luego de un par de años de repliegue y profundo retroceso en lo que sin embargo pudo hacer estudios y trabajos parciales (entre 1977 y 1978 a partir de un convenio firmado con la Universidad de la Provincia de Misiones, integró el equipo económico que realizó el estudio sobre la situación del sector industrializador de la madera en esa provincia, entre 1976 y 1978 trabajó en Alfredo Alonso y Asociados, consultores de empresas, donde tuvo a cargo estudios de mercados industriales), logró trabajar entre 1978 y 1979 en la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo Económico (FIDE) como responsable del Área de Economía Internacional, del Área de Minería y Construcciones y como colaborador en el Área de investigaciones sobre el sector manufacturero. Entre 1979 y 1983 trabajó en el Estudio ALSZ, una consultora de empresas donde estuvo a cargo de la formulación y evaluación de proyectos de inversión. Entre 1982 y 1983, cuando ya se avizoraba el final de la dictadura, pudo retomar tareas de investigación en el Centro de Investigaciones sobre la Sociedad, el Estado y la Administración (CISEA), donde participó en la realización de un estudio sobre la concentración de la industria argentina y el proceso de desindustrialización.

La transición democrática permitió, al calor de la vuelta de compañeros/as exiliados/as, presos/as, y perseguidos/as, avanzar progresivamente en la reconstitución de ámbitos académicos y de política estatal que habían sido profundamente afectados por la dictadura. En 1984, Daniel se incorporó al Área de Economía y Tecnología de FLACSO que había sido recién fundada por su querido amigo Hugo Nochteff y a la que se sumó también otro entrañable compañero y amigo, Eduardo Basualdo, y que se constituyó en un ámbito central de pertenencia, formación y análisis. Desde 1986 y hasta 1993 fue complementariamente consultor externo de la oficina de Buenos Aires de la CEPAL, en el Área de Desarrollo Industrial. En 1989 ingresó a la Carrera de Investigador Científico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), llegando en 2003 a ser Investigador Principal, uno de los escalafones más elevados de la institución por excelencia de investigación científica en la Argentina.

En los años 80 y 90 las contribuciones del Área de Economía y Tecnología de FLACSO fueron valiosas y distintivas. El emblemático libro “El nuevo poder económico en la Argentina de los años ochenta”, que escribió en coautoría con Eduardo Basualdo y Miguel Khavisse y que fue publicado por Editorial Legasa en 1986, fue clave no sólo para iluminar el legado de las transformaciones económicas operadas desde mediados de los años 70 en el marco de la dictadura, sino también para identificar los cambios en los grupos económicos y las tensiones, desafíos y enormes problemáticas de la etapa democrática. El libro “La revolución tecnológica y las políticas hegemónicas. El complejo electrónico en la Argentina” escrito con Eduardo Basualdo y Hugo Nochteff y publicado en 1988, abordó cuestiones centrales del proceso de cambio tecnológico que tenía lugar en la etapa, al tiempo que “Cara y contracara de los Grupos Económicos. Estado y promoción  industrial en la Argentina”, en coautoría con Eduardo Basualdo y publicado en 1989 hizo foco en políticas clave que motorizaron transferencias del Estado al capital concentrado no sólo en dictadura sino también en democracia. El libro “La industria argentina. Desarrollo y cambios estructurales” en coautoría con Bernardo Kosacoff y publicado también en 1989 permitió plasmar parte del trabajo sectorial realizado en el marco de su colaboración con la CEPAL en los años 80.

En la década del 90 una serie de investigaciones resultaron decisivas para analizar el sentido de las transformaciones en simultaneidad con los hechos y con una contundencia incontestable. El libro “El desarrollo ausente. Restricciones al desarrollo, neoconservadorismo y elite económica en la Argentina. Ensayos de Economía Política”, escrito con Hugo Nochteff y publicado por Editorial Tesis/Norma en 1994 se convirtió en un manifiesto de cuestionamiento a los preceptos del Consenso de Washington, proveyendo además un profundo análisis del sentido de las políticas de reforma del Estado, de apertura económica y transformación estructural. Otras publicaciones, como el libro “La concentración en la industria argentina a mediados de los años noventa” publicado por EUDEBA/FLACSO en 1999, consolidaron su reconocimiento como uno de los grandes expertos en el análisis del sector industrial en Argentina y permitió un abordaje de la profundización de la reestructuración del sector en el contexto de cambios distributivos claramente regresivos. A mediados de la década del 90, Daniel contribuyó además a la conformación de equipos especializados en economía en los tiempos fundacionales de la Universidad Nacional de General Sarmiento, donde fue por un tiempo Investigador-Docente y Director del Área de Investigación del Instituto de Ciencias.

Aún en un contexto de achicamiento y desfinanciamiento del CONICET y de los ámbitos de ciencia y tecnología, así como de marginación y persecución de las perspectivas críticas, una gran cantidad de publicaciones, artículos y documentos de trabajo publicados en la segunda mitad de los años 90 y comienzos de los 2000 lograron diseccionar la forma en la que se realizaron las privatizaciones de empresas públicas y sus efectos, tanto en la regulación de la prestación de servicios públicos esenciales y sus precios y accesibilidad, como en términos distributivos, de relaciones laborales e institucionales, conclusiones que se plasmaron en el libro escrito con Eduardo Basualdo, “El proceso de privatización en Argentina”, publicado en 2002. Muchos otros de sus trabajos de estos años iluminaron también las inequidades de los procesos de desregulación (marcando que en realidad se trató de una re-regulación en beneficio de las empresas) y sus efectos negativos en términos de la estructura económica y social.

Luego de la crisis institucional, económica, social y política de 2001-2002 que había terminado de consolidar el proceso de retroceso operado en los ámbitos de producción científica en los 90, cuando en el marco de un nuevo proceso de crecimiento económico y de cambio político se implementó un viraje muy significativo de las políticas de ciencia, tecnología y universidad, los pilares del Área de Economía y Tecnología de FLACSO decidieron llevar adelante una nueva apuesta: la fundación de un programa de posgrado que permitiera plasmar en términos de formación de posgrado la trayectoria y acumulación de décadas de investigación. Daniel fue entonces desde 2004 miembro junto a Eduardo Basualdo y Hugo Nochteff del Comité Directivo de la Maestría en Economía Política con mención en Economía Argentina, que desde entonces ha apostado a constituir un espacio de formación y debate sobre aspectos centrales de la historia económica argentina, en un marco regional e internacional.

En estos años desarrolló una tarea incansable de análisis, contribuyendo con numerosas publicaciones a una reflexión compleja sobre la etapa que reconocía cambios significativos en el papel del Estado y en apuestas de transformación e identificaba al mismo tiempo fuertes continuidades e incluso profundizaciones en términos de la concentración y centralización económica, extranjerización de la cúpula, así como la pervivencia de rasgos y dinámicas introducidas por las políticas neoliberales. Algunas publicaciones retomaron el eje del estudio de las privatizaciones, como el libro escrito con Martín Schorr “Crónica de una sumisión anunciada. La renegociación con las empresas privatizadas bajo la Administración Duhalde”, publicado por Siglo XXI Editores/FLACSO, en 2003,  o el libro de su sola autoría “Las privatizadas. Ayer, hoy y mañana”, publicado en la Colección Claves para Todos de la Editorial Capital Intelectual en 2005. Pero también realizó estudios clave como “La industria siderúrgica en Argentina y Brasil durante las últimas décadas” escrito con Matías Kulfas y Eduardo Basualdo y publicado en 2007, hasta documentos como el elaborado con Martín Schorr en 2008 sobre “La industria Argentina en la postconvertibilidad: ¿Nuevo régimen de acumulación o fase de reactivación?” o el elaborado con Eduardo Basualdo, Andrés Wainer y Nicolás Arceo en 2009, “Transformaciones estructurales de la economía argentina. Una aproximación a partir del panel de grandes empresas, 1991-2005”, realizaron aportes imprescindibles a los debates sobre cambios y continuidades entre la etapa de la convertibilidad y la posconvertibilidad. Además de aportes a la historia del pensamiento económico como el libro publicado con Martín Schorr, “Peronismo y dictadura. Textos inéditos de Oscar Braun” en la Colección Claves para Todos de la Editorial Capital Intelectual en 2009, publicó en 2010 dos libros: “Hecho en argentina. Industria y economía, 1976-2007” con Martín Schorr, por la Editorial Siglo Veintiuno, y por otro el libro “La industria y el sindicalismo de base en la Argentina”, con Martín Schorr y Victoria Basualdo, publicado por la Editorial Cara o Ceca. Finalmente, en 2011 publicó junto con Martín Schorr y Pablo Manzanelli el que sería su último libro “Concentración y extranjerización. La Argentina en la posconvertibilidad”, un aporte muy relevante sobre las contradicciones y tensiones de esta etapa, publicado por la Editorial Capital Intelectual.

Hasta aquí algunos pocos hitos de su valiosa y brillante trayectoria profesional, que no alcanzan para dar cuenta de otros aspectos distintivos como su famosa tozudez y persistencia (atribuida por muchos/as a sus raíces vascas), su sentido del humor ácido y agudo, el profundo cariño que sentía por su familia y sus amigos y amigas y la incondicionalidad y profundidad de su amor por su compañera de vida, Cristina Arjones de Azpiazu, con quien compartió tantas felicidades y hermosuras cotidianas y a quien acompañó en forma conmovedora a lo largo de una dolorosa enfermedad que terminó en su partida el 13 de febrero de 2007, dejándolo con el corazón partido para siempre. Qué decir además de sus alumnos/as y discípulo/as a quienes formó con una generosidad, un cariño y una presencia constante que sostenía e iluminaba. Y de su vínculo tan estrecho y tan entrañable con sus compañeros/as de trinchera académica y política, que compartieron durante años entre debates, carcajadas e ironías, cofradía a la que se sumaron otros investigadores como Enrique Arceo y que se vio afectada por la gran pérdida el 9 de octubre de 2009 de uno de sus pilares, el investigador y profesor Hugo Nochteff, que murió muy tempranamente, a los 60 años de edad. La propia enfermedad de Daniel fue repentina y fulminante y terminó, luego de una breve internación que alarmó a la gran cantidad de gente que lo quería, en su muerte el 30 de agosto de 2011. Dejó una enorme incredulidad por su partida inesperada, a sus escasos 63 años, y el peso enorme de la pérdida, que se sumaba a la de Hugo y que se fue además revelando cabalmente y profundizando con el paso de los años. Pero también creció en este tiempo la conciencia de su legado y la actualidad de su mirada y de su concepción de la tarea de enlazar y tejer con paciencia, seriedad metodológica y minuciosidad el análisis empírico y la producción académica, la lectura política y el intento de transformación de la realidad.

El jueves 30 de agosto marchamos en defensa del futuro de la producción científica en estrecha conexión con la enseñanza universitaria pública y gratuita, codo a codo con una marea de profesores/as y de jóvenes universitarios/as, muchos de ellos/as los/as primeros en su familia en llegar a emprender una carrera universitaria, cuestión que algunos/as parecen desconocer o incluso lamentar y que en cambio a nosotros/as nos llena de alegría. Pero también marchamos llevando esta historia, suya y nuestra como bandera, acompañados/as de maestros/as como Daniel que transformaron el mundo con su presencia, su generosidad y la brillantez de sus aportes. Marchamos con el orgullo de sentir a Daniel más presente que nunca y con la expectativa de poder honrar, aunque sea en forma mínima y humilde, esta tan rica trayectoria de compromiso y contribuciones a la comprensión de procesos clave de nuestra historia y a la construcción de un futuro distinto, que aún años después de su partida, sigue viva y multiplicándose.