Desigualdades y Políticas Públicas Distributivas


Ciclo 2019
Modalidad a distancia

A inicios del siglo XXI la agenda de las políticas distributivas persiste en los países de América Latina y del Sur con diversas visiones, alcances y orientaciones. Argentina no parece ser la excepción, encontrándose entre los países atravesados por fuertes desigualdades políticas, sociales y territoriales, dentro de lo que se considera la segunda región más desigual del mundo luego de Africa Subshariana.

En las últimas décadas, pese a ciertas mejoras en la reducción de la pobreza en América Latina y el mundo, la desigualdad apenas se redujo o incluso creció, como sostienen diversas investigaciones del Sistema de Naciones Unidas o de reconocidos autores como Thomas Piketty, François Dubet y Richard Sennet, entre otros.

La premisa de que no basta con eliminar la pobreza y que, por ende, es clave atender la reducción de las desigualdades se constituye entonces en el reto fundamental. En este marco, a fines del año 2016, reducir la desigualdad en y entre los países ha sido incluido como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el 2030.

Qué tipo de desarrollo con reducción de las desigualdades está siendo promovido en los países del Sur, es un interrogante central para pensar hoy y a futuro la agenda de las políticas de la región. En este sentido, diversos análisis demuestran que el aumento del comercio internacional genera ganadores y perdedores, y su impacto en la reducción de la desigualdad depende de las políticas complementarias de los países. El crecimiento económico tiene consecuencias inevitables en la desigualdad pero su signo e intensidad depende de la velocidad y aspectos estructurales del crecimiento y del mecanismo de distribución dominante (que está determinada por las instituciones políticas y económicas de cada país).

Sus consecuencias son conocidas. Un alto grado de desigualdad frena el crecimiento y también puede menoscabar la estabilidad social y política. La desigualdad condiciona toda nueva distribución de recursos. Las desigualdades obstaculizan la necesaria cohesión social y dificultan el crecimiento económico sostenible. “Los hechos demuestran que, por encima de un determinado umbral, la desigualdad perjudica al crecimiento, a la reducción de la pobreza, a la seguridad, a la calidad de las relaciones en los ámbitos público y político de la vida, y al sentimiento de realización y autoestima de las personas” (NNUU).

A los Estados y las políticas públicas les cabe un rol decisivo en lo que respecta a revertir la fuerza inercial de la desigualdad. Sin embargo, la reducción de las desigualdades es un proceso abierto a las posibilidades de cada nación y a cada región subnacional. En cada proceso histórico, en cada territorio, su realización adquiere características y alcances diferentes.

Actualmente puede afirmarse que las profundas transformaciones que ha experimentado Argentina y otros países en la región en los últimos tiempos están imponiendo- o buscando imponer- un nuevo “deber ser” para la función distributiva del Estado, lo que implica renovados retos en términos de gestión pública, inversión y capacidades estatales. Al cese en las mejoras sociales, los cambios en la orientación política de los gobiernos y en la geopolítica global, se suman las dificultades para reducir las desigualdades y una redefinición respecto al rol de los diversos niveles de gobierno en la equidad. Estos aspectos reposicionan la agenda de las desigualdades como un tema central para el debate, formación, revisión crítica y consideración de alternativas futuras.

Transformar esta realidad social requiere de procesos de largo alcance así como de una fuerte concientización del limitante que las desigualdades significan para la garantía de derechos, la cohesión social y el desarrollo. La desigualdad no sólo refiere a la desigualdad socioeconómica, que suele ser la de mayor peso, sino que es un concepto relacional o comparativo. Si bien hay diversos abordajes de la desigualdad dada su multidimensionalidad, la misma presenta un carácter relacional y conflictivo insoslayable, al que atenderemos en este curso analizando las pujas distributivas y político- institucionales de las intervenciones estatales.

En este marco, bajo este programa se pretende ocupar un lugar disciplinar frente al vacío de especializaciones específicas en desigualdades y políticas públicas distributivas, más allá de abordar los clásicos debates de igualdad de oportunidades y de resultados, los aspectos sobre su mensura y medición (coeficiente de Gini, quintiles de ingreso, distribución de la riqueza, etc.) y sus principales dimensiones (género, ingreso, etc.). Como enfoque principal del Diploma se acentúa la adopción de una mirada finalística y relacional, que atiende a las concepciones de justicia distributiva y al carácter conflictivo e interactivo de los procesos de formulación de las políticas. Un aspecto relevante que ponderamos destacar es el de la dimensión federal que tienen estas asignaturas. Por otro lado, en vistas de la mayor preocupación en la agenda internacional sobre la cuestión social, se analizará el lugar que ocupa la desigualdad en el orden global así como los desarrollos en políticas de cooperación para el desarrollo, especialmente en Cooperación Sur-Sur.

La Diplomatura cuenta con 5 módulos sobre:

  • Conceptualizaciones de las desigualdades y políticas distributivas.
  • Desigualdad y pobreza. Debates y aplicaciones.
  • Federalismo y política social. Fines e instrumentos de la intervención distributiva del Estado.
  • Nuevas prioridades de agenda en Argentina y América Latina.
  • Investigación y evaluación en políticas y desigualdades

El Diploma propone estrategias para que los alumnos aporten con sus saberes y experiencias al análisis de diversas situaciones problemáticas.